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¡¿ES QUE NO SE DAN CUENTA?!

Bueno, todos lo hemos visto. ACTA. SOPA. El FBI cerrando Megaupload. Anonymous erigiéndose como “el héroe de las masas”. Litros de tinta derramada en críticas y ataques. La pseudo guerra mundial web y mucha gente tratándose de erigir como “revolucionarios modernos” y en cuanto les cae una sanción dan las nalgas.

En las comunidades otaku, el panorama no es muy distinto. Muchos se escandalizan porque las nuevas leyes restrictivas volverán más difícil (que no imposible) acceder a nuevo material.

A esas personas les pregunto: USTEDES NO VIVIERON LOS AÑOS DORADOS, VERDAD?

Les voy a explicar, y para esto nos tenemos que volver unos años, más o menos a mediados de los noventa. En aquel entonces el “boom” del anime/manga en México estaba en pleno, pero los otakus no la tenían tan fácil porque conseguir material era un martirio. Por ejemplo, un poster impreso con una calidad paupérrima en un plotter te costaba lo que un plano de ingeniería, ya ni hablar de los mimeografiados y del hecho de que un poster de manta era algo desconocido; había que desembolsar más de $200 por un VHS original con tres (cuatro a lo más) episodios de una serie comercial (ya sea que la pasaban en la tele o tenía amplia difusión) y uno con una serie “de lo más nuevo” con fansub no era más barato. Los únicos mangas disponibles en México eran los pocos títulos que empezaba a traer VID, y si querías importar uno del “gabacho” (de los de MiXX o Viz) el trámite era tal que resultaban impagables. Juguetitos y figuras costaban un ojo de la cara, suponiendo que los hubiera.

Aceptémoslo, al único material al que todos teníamos acceso era a lo que pasaban en canal 7. Y aún así éramos felices. ¿Por que? PORQUE LA FALTA DE MATERIAL FUE LO QUE CREÓ Y ACRECENTÓ AL FANDOM.

Profundicemos un poco más. A mediados de los 90 no existía una sola revista de anime en nuestro país, y la información del extranjero llegaba a cuentagotas. Los espacios y eventos de promoción de éste mercado eran mínimos. Pero ocurrió algo muy importante: NOS ENSEÑAMOS A DIBUJAR, y comenzamos a producir nuestros cómics, que si bien al principio eran más bien malos, fueron aumentando paulatinamente su calidad y tirajes, hasta llegar a un punto donde hubo ya artistas consolidados y se empezaron a sentar lo que pudieron ser las sólidas bases de un mercado interno.

Entonces ¿qué diablos paso? En el momento en el que el mercado parecía estar en un crecimiento franco y sostenido, empezando a dar visos de consolidarse y crear una industria, comenzó una franca caída en picado. La gente ya no iba a las convenciones, ni compraba revistas, ni veía anime en la tele, ni publicaba, nada. Nos volvimos apáticos.

¿Por qué? Fácil. Una poderosa razón por la que todo esto ocurrió se encuentra en el mismo medio que hace posible que leas estas líneas: INTERNET.

De pronto, los fans tuvimos un aluvión de información, y material de entretenimiento por tonelada. Sin embargo esto creó una sobreoferta. Y la misma sobreoferta creó puristas, fans de un sólo género, modas, efectos.

Además, hubo gente que plagó el medio nada más por atraer atención o dinero. Si aunamos a esto el privilegio que dieron algunos medios de difusión a la ganancia fácil y la competencia desleal de ciertos productores, todo desembocó en la paralización del incipiente mercado. Esto degeneró en una consecuencia catastrófica: el fan clásico desapareció.

Pero bueno. Ya me desvié totalmente del tema. Volviendo al hilo principal, ¿acaso no sería genial que surgiera otro Humberto Ramos, otro Jorge Break, Belmont, Magolobo, Sergio Pérez, no sé, otro Tozani, un nuevo dueto Vera-Bachán u otra generación de Romy Villamil, Selene Cordero o Gaby Maya?

Entonces ¿por que no hacerlo? ¿Por qué no abandonar la apatía que hemos ido arrastrando durante los últimos años? He visto historias amateur que realmente merecen que más gente las conozca. Hay personas dispuestas a producir y distribuir material. Hay quién está dispuesto a leer cosas nuevas. ¿Por qué no hacerlo? ¡Dejemos atrás los pretextos!:

  • “Es que si no es japonés no sirve”: No salgamos finos. Aquí hay talento, hay calidad, hay disposición y hay imaginación. Además, con el estancamiento creativo que han venido arrastrando los japoneses desde hace un tiempo, es buen momento de saltar al ruedo.
  • “No hay donde”: Hay casas editoriales dispuestas a publicar obras producidas locamente. Se intenta impulsar la lectura por cualquier medio. Atrás quedó el tiempo donde el cómic era considerado literatura de retrete, e incluso las editoriales gubernamentales están dispuestas a hacer el esfuerzo.
  • “Las editoriales no nos hacen caso”: No hacen caso porque una de dos: o los aspirantes no se acercan o si lo hacen es de manera incorrecta, ya que muchos acuden en plan de “estrella” o por el contrario, lo hacen de una manera muy tímida. Obviamente no se van a fijar en un aspirante si actúa así.
  • “No me van a leer”: Muchos no intentan comercializar su material porque tienen la idea derrotista de que el público no les hará caso.

Con todo lo anterior quiero decir que si el mercado mexicano de la historieta (y sobre todo del anime/manga) está en crisis, es porque los fans lo hemos permitido. Considero –personalmente- que ha llegado el tiempo de que los mismos fans nos encarguemos de hacer resurgir el medio y así dejemos un legado y un camino trazado para que las generaciones venideras se encarguen no sólo de seguirlo, sino de diversificarlo y hacerlo grande. Pero se debe actuar aquí y ahora.

O ustedes qué opinan?

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